¿La Antártida está fría? Si, ya lo sabíamos

Traducido por Mario Cuéllar para Globalízate, 14/02/2008

Una Antártida y Océano Sur fríos no contradicen nuestros modelos de calentamiento global. Por largo tiempo los modelos han predicho justo eso.

Spencer Weart (1), historiador científico en RealClimate

A pesar del reciente anuncio (2) de que la descarga desde algunos glaciares de la Antártida se está acelerando, a menudo oímos a gente remarcando que partes de la Antártida se están enfriando, y realmente el paquete helado del Océano Sur alrededor de la Antártida hay estado realmente creciendo. ¿No contradice los cálculos de que los gases invernadero están calentando el globo? De ningún modo, porque un Antártida fría es justo que lo que los cálculos predicen… y han predicho durante el último cuarto del pasado siglo.

No es sólo que la Antártida está cubierta con toneladas de hielo, aunque esto ciertamente ayuda a mantenerla fría. El océano también juega un papel, que es doblemente importante porque ha retrasado el reconocimiento mundial del calentamiento global.

Cuando los primeros modelos rudimentarios de cambio climático fueron desarrollados al principio de 1970, algunos modeladores apuntaron que cuando un incremento de los gases invernadero añadiera calor a la atmósfera, gran parte de la energía sería absorbida en la capa superior de los océanos. Mientras que el agua se estuviera calentando, la percepción del mundo del cambio climático sería retrasada. Hasta este punto la mayoría de cálculos habían comenzado con una nivel doble de CO2 e imaginaron como la temperatura mundial quedaría en equilibrio. Pero en el mundo real, cuando el creciente nivel de gas alcanzara ese punto, el sistema estaría todavía lejos del equilibrio. “Podría no haber aviso hasta que la carga de CO2 fuera tal que el cambio climático apreciable fuera inevitable”, un panel de la Academia Nacional de Ciencias dio el aviso en 1979. (3)

Los modeladores tomaron una mirada más cercana y notaron algunas complicaciones. Cuando los gases invernadero se incrementan, el calor se filtra gradualmente a más y más profundidad en los océanos. Pero cuando volúmenes de agua mas grandes entran en juego, producen una capacidad calorífica mayor. Después cuando pasan los años, el calentamiento atmosférico se quedaría progresivamente detrás de lo que ocurriría si no hubiera océanos. En 1980, un grupo de la Universidad de Nueva York informó que “la influencia del almacén térmico en lo profundo del mar podría retrasar el valor completo del incremento de temperaturas predicho por modelos de equilibrio en 10 o 20 años” justo entre 1980 y 2000. (4)

El retraso no sería el mismo en todas partes. Después de todo, el hemisferio sur es mayormente océano, mientas que tierra ocupa una gran parte del hemisferio norte. Un modelo construido por Stephen Schneider y Thompson, simplificado notablemente en términos modernos pero sofisticados para su tiempo, sugería que el hemisferio sur experimentaría retrasos en décadas más largas que en el norte. Schneider y Thompson avisaron que si la gente comparaba las observaciones con lo que sería esperado del modelo de simple equilibrio, “podríamos todavía ser llevados a conclusiones erróneas en una década 2000.2010.”(5)

Los modeladores climáticos pioneros Kirk Bryan y Syukuro Manabe se dedicaron a la cuestión con un modelo más detallado que reveló un efecto adicional. En el Océano Sur alrededor de la Antártida la mezcla de agua iba a más profundidad que las aguas del norte, de esta manera, más volúmenes de agua entraban antes en juego. En su modelo, alrededor de la Antártida “no hay calentamiento de la superficie del mar, e incluso un pequeño enfriamiento durante los 50 años de duración del experimento.” (6) En los veinte años desde que los modelos de ordenador han estado mejorando en órdenes de magnitud, continúan mostrando que en la Antártida no puede ser esperado un calentamiento muy significativo hasta mucho tiempo después de que el clima del resto del mundo haya cambiado radicalmente.

Artículo original:

http://www.realclimate.org/index.php/archives/2008/02/antarctica-is-cold/langswitch_lang/sp

REFERENCIAS

(1) http://www.aip.org/history/climate/author.htm

(2) http://www.sciencedaily.com/releases/2008/01/080123181952.htm

(3) National Academy of Sciences, Climate Research Board (1979). Carbon Dioxide and Climate: A Scientific Assessment (Jule Charney, Chair). Washington, DC: National Academy of Sciences.

(4) Martin I. Hoffert, et al. (1980) J. Geophysical Research 85: 6667-6679.

(5) Stephen H. Schneider and S.L. Thompson (1981) J. Geophysical Research 86: 3135-3147.

(6) Kirk Bryan et al. (1988). J. Physical Oceanography 18: 851-67. For the story overall see Syukuro Manabe and Ronald J. Stouffer (2007) Journal of the Meteorological Society of Japan 85B: 385-403.

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