Campaña Global por el Clima

 

 

 

 

Logo globalízate

OPINIÓN

ASTETAS NATURALES

George Monbiot/monbiot.com

La vida salvaje es bella. No necesitamos otra excusa para protegerla

El mundo, si las proyecciones biológicas se cumplen, empezará pronto a revertir el cuarto día de la creación de la Biblia. Habrá hierba y “producirán semilla”. Pero “la criatura móvil que tiene vida”, el “ave que puede volar sobre la Tierra”, o las “grandes ballenas y cada criatura viviente que se mueve” podría un día ser casi desconocida para nosotros.

La semana pasada, la revista Nature publicó un reportaje que sugería, que para el 2050, alrededor de un cuarto de las especies animales y vegetales del mundo podrían extinguirse como consecuencia del calentamiento global. A estos, tenemos que añadir los millones amenazados por la agricultura, la tala, la caza, la pesca y las especies introducidas o exóticas.

¿Importa? Para la mayoría de los que nos gobiernan, claramente no. Para la mayoría del resto de nosotros, la respuesta parece ser que si, pero no estamos lo suficientemente seguros para explicar por que. Tenemos poca dificultad en reconocer la importancia de de otros asuntos ambientales. El cambio climático causa sequías e inundaciones, la reducción de ozono nos produce cáncer de piel, la contaminación de las ciudades daña nuestros pulmones, Pero, mientras la mayoría de la gente siente que purgar al mundo de su biodiversidad de animales y plantas es, de alguna manera, equivocado, el sentimiento precede a una explicación racional. Durante los últimos 30 años el movimiento conservacionista ha intentado dar una. Sus esfuerzos han fracasado en la mayoría de los casos.

El problema que los conservacionistas enfrentan es este: que por comparación a casi todos los otros asuntos globales, nuestra preocupación sobre la biodiversidad parece agotada y auto indulgente. Si se nos presenta una elección entre producir alimentos para evitar morir de hambre y proteger a una rana de un bosque oscuro, la rana pierde siempre. Si el cambio climático va a hacer la vida imposible para cientos de millones de seres humanos, ¿a quien le importa lo que pase con el dragón del bosque de Boyd?

Así, han buscado confrontar utilitarismo con utilitarismo. Si los bosques tropicales son destruidos, argumentan, quizás nunca se encuentre la cura del cáncer. Si los parientes salvajes de nuestras plantas de cultivo se extinguen, podríamos perder los que genes que podrían ser usados para crear variedades de plantas resistentes a nuevas enfermedades. La mayoría de las poblaciones indígenas del mundo depende de un amplio rango de especies para su supervivencia. Un medio ambiente empobrecido es probable que sea menos estable, y entonces menos productivo, que uno diverso.

Puede que todo esto sea cierto, pero no resuelve el problema de la justificación. La mayoría de nosotros no necesita la biodiversidad para sobrevivir. Los agricultores que producen nuestra comida intentan mantener el ecosistema tan pobre como sea posible. Una visión utilitarista, largamente favorecida por los comunistas así como por los capitalistas, integraría a los indígenas en la corriente principal de la economía, sacando a la fuerza a casi toda la población del campo de su “estupidez rural”, y convirtiendo cada acre productivo de la Tierra en cultivos.

El utilitarismo también sugiere, que el valor de la biodiversidad esta agotado una vez que deja de sernos útil. Cuando un bosque tropical ha sido chequeado sistemáticamente en la búsqueda de compuestos farmacéuticos, no ofrece, según esta doctrina, más beneficios. Podemos cultivar las especies útiles en plantaciones o producir sus componentes que contienen en laboratorio, deshacernos del resto. Argumento la biodiversidad sobre la base de las necesidades humanas, en otras palabras, los conservacionistas caen en las manos de sus enemigos.

Los amantes del arte de calidad o libros raros no sienten la necesidad de ponerse esta trampa. Nunca sugieren que debe ser gastado dinero y esfuerzo en restaurar las viejas obras de arte porque un día alguien podría querer comérselas. Pueden defender las cosas que valoran, incluso mientras aceptan que podría haber un conflicto entre su protección y otras necesidades sociales. Podríamos resolver las crisis inmobiliaria de Londres tirando sus edificios históricos, horadando los parques y construyendo casas altísimas en su lugar. Pero los astetas, con toda seguridad, afirmarían que la vida de la gente sería escasamente mejorada por estos medios.

El problema especial que los conservacionistas de la naturaleza enfrentan es que en muchas partes del mundo su causa ha sido usada como una excusa para el mantenimiento de un modelo colonial de exclusión. Nada ha hecho mas daño a la conservación que el trabajo de gente como Richard Leakey, Jon Adamson y Diane Fossey. Para los turistas blancos, que ahora tienen más o menos acceso exclusivo a los lugares que ayudaron a proteger, estas personas son héroes. Para los locales son villanos y la vida salvaje que ellos protegen es percibida como una amenaza. Si cada vez que una galería pública fuera construida y miles de nosotros se nos echará de nuestras casas para hacerla y después se nos dijera que podemos entrar solo si pagamos el equivalente de nuestros ingresos anuales, sentiríamos de lo mismo por el arte.

Este legado de exclusión hace que la conservación parezca más difícil de justificar en base a la estética. Pero me parece que éste es el único argumento que se puede hacer. Es seguramente suficiente decir que la vida salvaje debe ser preservada porque es bella.

Pero, de alguna manera, la mayoría de conservacionistas no hacen suficientemente eso. Incluso los que admiten que quieren protegerla porque la aman, insisten en buscar alguna justificación superior. Solía ser Dios; ahora dicen que actúan por “el bien del planeta” o “el ecosistema” o “el futuro”.

Por lo que respecta al planeta, no hay problema. Es un trozo de roca. Esta habitado por grupos de moléculas auto replicantes que llamamos formas de vida, cuyo propósito es invertir la entropía tanto como sea posible capturando energía del sol o de otras formas de vida. El ecosistema es simplemente el flujo de energía capturada entre estas formas de vida. No tiene valores, ni deseos, ni demandas. Ni ofrece ni reconoce crueldad o amabilidad.

Como otras formas de vida, existimos solo para replicarnos. Nos hemos convertido en tan complejos solo porque esto nos facilita robar más energía. Un día, la selección natural nos eliminará del planeta. Nuestros trabajos no serán nunca olvidados. No habrá nada capaz de recordar.

Pero un componente curioso de nuestra complejidad es que, igual que otras formas complejas, hemos desarrollado una capacidad para el sufrimiento. Sufrimos cuando el mundo se convierte en un lugar menos agradable y fascinante. Sufrimos porque percibimos el sufrimiento de otros.

Me parece que el mayor propósito que posiblemente poseamos sea buscar el alivio del sufrimiento: El nuestro, el de otras personas y el de los animales. Es seguramente causa suficiente para cualquier proyecto que pudiéramos intentar. Es causa suficiente para la protección del arte de calidad y de libros raros. Es causa suficiente para proteger la rara vida salvaje.

La biodiversidad, en otras palabras, importa porque importa. Si vamos a proteger la vida salvaje, tenemos que hacerlo por nosotros. No necesitamos fingir que algo mas nos esta ordenando hacer esto. No necesitamos fingir que alguien depende del rey Protea (Flor de Sudáfrica) o el sapo dorado de Costa Rica o el sedoso Sifaka (lémur de Madagascar) para su supervivencia. Pero podemos decir que, si nos preocupa, el mundo sería un lugar mas pobre sin ellos.