CAMBIO CLIMÁTICO

Enero 2008

Reseña del artículo “Isotopic Evidence for Glaciation During the Cretaceous Supergreenhouse” publicado en la revista Science el 11 de enero de 2008, vol 319 por André Bornemann

Reseña elaborada por Mario Cuellar (30/01/08)

El Turoniense (hace de 93.5 a 89.3 millones de años) fue uno de los periodos más cálidos del Fanerozoico, con una temperatura superficial del mar tropical de 35 ºC, cambios de gran amplitud en el nivel del mar y con temperaturas en latitudes altas que excedían los 20 ºC. Según este estudio durante un periodo de 200.000 años hubo capas de hielo aproximadamente de la mitad del tamaño de la moderna Antártida. El estudio ha sido citado por algunos negacionistas del calentamiento global al ponerse en cuestión la asunción de que los polos siempre estuvieron de hielo durante periodos de intenso calentamiento, indicando que no deberíamos preocuparnos por las capas de hielo, ya que estas permanecen intactas incluso en una situación climática de gran efecto invernadero.

Para situarnos en contexto, lo primero que habría que indicar, es que no había seres humanos en aquel periodo (aparecimos miles de años después) y que los dinosaurios eran los que habitaban la Tierra. En segundo lugar, hay que apuntar que cualquier estudio de este tipo, por el tipo de las técnicas empleadas, debería tomarse con precaución a la espera de futuros análisis y se debe añadir que un periodo geológico de 200.000 años dentro de las eras geológicas es como un segundo en la vida de un hombre.

Tomando el estudio con las prevenciones indicadas, éste es altamente preocupante. La concentración de dióxido de carbono en aquel momento era de aproximadamente el doble que el nivel de la era preindustrial y parece que en algún momento se produzco una transición brusca hacia un gran efecto invernadero que llevo a las temperaturas tropicales de la superficie del nivel del mar a los 35 ºC, unos 7 grados más que la actual temperatura tropical de la superficie del mar (aprox. 28 ºC). En esto hay que tener también en cuenta la capacidad calorífica del agua, que hace que se necesite mucho más tiempo para calentarse que el aire y también más tiempo para enfriarse posteriormente; la denominada inercia térmica del agua. Según este estudio, aunque fuera posible la formación de capas de hielo en la Antártida (probablemente debido a un acelerado ciclo hidrológico) el resto del planeta estaba sometido a altísimas temperaturas. O dicho de otra manera, Mat Huber, uno de los modeladores más destacados del clima de Eoceno, estableció en un reciente seminario en la Universidad de Chicago que podría estar muy cerca de reproducir el efecto invernadero del Eoceno asumiendo que la sensibilidad climática real de la Tierra está al final del rango propuesto por el IPCC 4 ºC doblando la concentración de CO2. O quizás, hay cambios de modo en el sistema climático de los que no sabemos nada y que estamos arriesgando a que se disparen al incrementar el CO2. Sin conocer el clima con gran efecto invernadero, es imposible decir lo cerca que estamos de la zona de peligro.

Hoy, la capa de hielo de la Antártida almacena suficiente agua para cambiar el nivel global del mar en 61 metros. Según el estudio, el nivel del mar en aquel momento cayó de 27 a 64 metros. Por tanto, si se redujera la capa actual de hielo en el Polo Sur a la mitad, la subida del nivel del mar sería de unos 30 metros. Hay probabilidades de que esto vuelva a ocurrir si doblamos las actuales concentraciones de dióxido de carbono. Un asunto seguro tras la publicación de este estudio – si sobrevive a posteriores exámenes- es que será un desafío para los futuros modelos de capas de hielo.

Isotopic Evidence for Glaciation During the Cretaceous Supergreenhouse

André Bornemann, et al. Science 319 189 (2008)