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SOCIEDAD

Seis meses después del derrumbamiento de la fábrica textil en Bangladesh, las familias de las personas trabajadoras muertas todavía no han sido indemnizadas

Mario Cuellar/SETEM

Hace unos meses informábamos del derrumbamiento de una factoría en Bangladesh. que ocasiono mas de 70 muertos y que durante dos días ocupo a los medios de comunicación para luego, como otras catástrofes, olvidarlas. Hemos recibido un correo de SETEM informándonos de la situación en la que, seis meses después, se encuentran los supervivientes y los familiares de las víctimas.

No sólo fracasaron las autoridades públicas locales en velar por la seguridad de los trabajadores. En Spectrum-Shahriyar se abastecían un vasto elenco de conocidas empresas europeas, entre otras, Inditex (España), Carrefour (Francia), Cotton Group (Bélgica) y KarstadtQuelle (Alemania). [Para acceder la lista completa de empresas]]

La mayoría de estas empresas afirman tener políticas y procedimientos para velar por las condiciones laborales en las fábricas de su cadena de producción. Ha quedado de manifiesto que fallaron en detectar y mejorar las graves deficiencias en Spectrum-Shahriyar. Además, algunas de las empresas son miembros del BSCI (Business Social Compliance Initiative), entre cuyos objetivos está "el poner en marcha su código de conducta más eficazmente que otros sistemas, optimizar las condiciones laborales y mejorar la satisfacción de los trabajadores". La realidad ha dejado al descubierto todo atisbo de credibilidad de esta iniciativa.

"Ha sido pura negligencia lo que ha ocasionado esta tragedia ", ha declarado Shireen Akhter de la Organización bengalí de mujeres Karmojibi Nari. Los nueve pisos de la fábrica habían sido construidos en una zona pantanosa, proclive a las inundaciones y sin el permiso correspondiente.
Además, las violaciones de los derechos de los trabajadores eran frecuentes en Spectrum-Shahriyar. Sólo tres días antes del derrumbamiento de la fábrica, falleció una trabajadora debido a las quemaduras causadas por la caldera de la fábrica. Tres meses antes, otra trabajadora se electrocutó al quedar enganchada su ropa en los alambres. Resultó gravemente herida y sigue hospitalizada.

"Es escandaloso que justo antes del derrumbamiento, las preocupaciones de los trabajadores sobre las grietas en la pared fueron desatendidas por los gerentes, quienes tan sólo les dijeron que continuasen trabajando," se lamenta Ineke Zeldenrusk, coordinadora de la Campaña Ropa Limpia Internacional. "Las empresas tienen que comprometerse a dar pasos serios para velar por la seguridad de los trabajadores en las fábricas donde subcontratan y asegurarse de que los trabajadores tengan la posibilidad de organizarse y expresar sus inquietudes. Si no, los trabajadores seguirán pagando con sus vidas"

Desde que se derrumbó la fábrica, la Campaña Ropa Limpia en España y en numerosos países de Europa ha venido apoyando las demandas de los sindicatos y ONGs de Bangladesh exigiendo asistencia de emergencia a las víctimas, el pago de indemnizaciones justas a los trabajadores y a sus familias, y, que se tomen medidas estructurales para prevenir que sucesos como este puedan volver a repetirse.

Las protestas locales y la presión internacional no han caído en saco roto. Algunos clientes de Spectrum-Shahriyar han viajado hasta Bangladesh (entre ellos Inditex, Karstadt Quelle y Cotton Group) y han proporcionado ayuda de emergencia para los trabajadores; la mayor parte del dinero (proveniente de una donación de Inditex) ha sido destinado a sufragar los gastos médicos de los heridos. Sin embargo, ningún trabajador ha percibido aún la indemnización por despido que legalmente les corresponde y a 50 trabajadores todavía se les deben sueldos atrasados. Algunas compañías ya se han comprometido a contribuir al fondo de compensación para las víctimas. Pero, dicho fondo aún no se ha establecido y todavía quedan muchas empresas por comprometerse a participar (Carrefour entre ellas)." Sencillamente es insuficiente " _ remarca Amirul Haq Amin, secretario general de la Federación Nacional de Trabajadores de ropa (NGWF)." Somos cinco en la familia, mi mujer que trabajaba también en la fábrica, mi hijo, mi hermana y mi madre. Yo me encargaba de todos. Ahora mi mujer y yo estamos sin empleo. Pero ahora es ella quien debe hacerse cargo de todos. Ya no puedo hacer nada" _ declara un trabajador de Spectrum-Shahriyar rescatado de los escombros 14 horas después del derrumbamiento de la fábrica y al que se le tuvo que amputar un brazo. Mientras tanto, el dueño de Spectrum-Shahriyar se defiende con dos alegaciones contradictorias: que pagará sus deudas y que no puede hacer frente a los pagos por estar en bancarrota. Además, sigue construyendo y adquiriendo nueva maquinaria con la que poner nuevamente en marcha la fábrica de Shahriyar y atender nuevos pedidos de empresas europeas.

La CRL demanda a las empresas que se abastecían en Spectrum-Shahriyar que: se aseguren de que a los trabajadores se les pague lo que les corresponde por ley, contribuyan económicamente a la constitución del Fondo de Compensación para las víctimas y, se involucren en la creación de un programa de seguridad integral que vele por la seguridad de los trabajadores. Muchas de las empresas implicadas en el caso Spectrum tienen otros proveedores en Bangladesh y por tanto tienen margen de maniobra para ayudar a los trabajadores de Spectrum-Shahriyar a encontrar un nuevo empleo.

Mas información en:

Joseba Larriba
Setem Hego Haizea
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