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OPINIÓN

CALL CENTERS O GRANADAS

Naomi Klein/nologo.org

Imaginar que contratar trabajadores de EEUU limpiará la pobreza que engendra al terrorismo es una fantasía de los globalizadotes

Thomas Friedman, el más destacado animador de la globalización en EEUU, no ha analizado esta situación desde las protestas anti-OMC de Seatlle. De vuelta a entonces, el columnista estrella del New York Times dijo a sus lectores que el entorno de trabajo en la factoría Secret of Victoria en Sri Lanka era tan estupendo “en relación a las condiciones que mandaría a sus propias hijas a trabajar” allí.

Nunca actualizo a los lectores como las chicas disfrutaban cosiendo ropa interior, pero Friedman ha continuado adelante, en este caso con la alegría de los call centers de Bangladesh. Estos trabajos, escribió el 29 de febrero, están dando a los jóvenes “auto-confianza, dignidad y optimismo” y esto es no solo es bueno para los indios, sino para los estadounidenses también. Trabajadores felices, pagados por ayudar a los turistas de EEUU a localizar el equipaje que habían perdido en vuelos de Delta tienen menos inclinaciones a llenarse de dinamita y volar estos mismos aviones.

¿Confundido? Friedman explica la conexión: “Escuchando a estos jóvenes indios, tuve un deja vu. Hace cinco meses, esta en Ramala en el West bank, hablando con tres jóvenes palestinos, también veinteañeros. Hablaban de que no tenían esperanza, ni trabajos, ni dignidad y todos asentían cuando uno de ellos decía que todos eran `suicidas potenciales`.” De esto, él concluye que llevar trabajadores de fuera del país combate el terrorismo: llevando “salarios bajos y de bajo prestigio” a “lugares como India o Pakistán,,, hacemos no solo un mundo prospero, sino un mundo mas seguro para nuestros propios adolescentes.”

En el mundo de Friedman, los call centres son las líneas del frente de la tercera guerra mundial: La Lucha por la Modernidad, alejando de forma valiente a los jóvenes de piel morena del control de Hamas y Al Qaeda.

Pero todos estos trabajos –muchos de los cuales piden a los trabajadores disfracen su nacionalidad, adopten acentos falsos de occidente y trabajen toda la noche ¿realmente aumentan la auto-estima? No en el caso de Lubna Balock, una mujer pakistaní subcontratada para transcribir archivos médicos dictados por doctores de la Universidad de California en el Centro Médico San Francisco. El hospital paga a los transcriptores 18 centavos de dólar la línea, pero a Baloch solo se le pagaba una sexta parte. Incluso así, su patrona americana, una subcontrata de una subcontrata del contratista – no podía organizarse para hacer las nóminas y Baloch reclamo que se le debían cientos de dólares de salario.

En octubre, frustrada de que su jefe no respondiera a sus correos electrónicos, Baloch contacto al Centro Médico y amenazo con “exponer todos los archivos de voz y los historiales médicos,, en Internet”. Mas tarde se retracto de su amenaza, explicando: “me siento violada, desamparada… la persona mas desafortunada de este mundo.” Demasiado para su autoconfianza.

Friedman acierta, finalmente, en que hay una conexión clara entre combatir la pobreza y combatir el terrorismo. El esta equivocado, por supuesto, en argumentar que las políticas de libre comercia aliviarán esta pobreza. Realmente, son una máquina muy eficiente de desahuciar, sacando a pequeños granjeros de sus tierras y aplastando a los trabajadores del sector público, creando la necesidad más desesperada de trabajos en Secret of Victoria o call centers Delta.

Y si hablamos de los territorios ocupados, cada estudio creíble de su economía ha concluido que la causa más grande y simple de desempleo –ahora sobre el 50% -es la misma ocupación. El brutal sistema de sellar las ciudades y pueblos de Palestina – a través de controles, bloqueo de carreteras, toques de queda, vallas y ahora el vil muro de “seguridad” ha “destruido casi toda la economía de Palestina”, según informe de Amnistía Internacional en septiembre de 2003, En otras palabras, el desarrollo económico no llegará por vía de call centres en Palestina, sino a través de la liberación. El argumento de Friedman es igualmente absurdo cuando se aplica al país en donde el terrorismo esta creciendo más rápidamente: Irak. Como en Palestina, Irak se enfrenta a una crisis de desempleo, disparada por la ocupación. Y no importa. El primer movimiento de Paul Bremen como enviado jefe de EEUU fue cesar a 400.000 soldados y a otros trabajadores estatales. El segundo fue dejar abiertas las fronteras iraquíes a las importaciones baratas, poniendo a cientos de compañías local, seguramente fuera de los negocios.

Los trabajadores despedidos no tendrán la suerte de encontrar un trabajo en la reconstrucción de su país destrozado: La reconstrucción de Irak es un vasto programa de creación de empleos para Americanos, con Haliburton et al importando trabajadores americanos no solo como ingenieros, sino también como cocineros, conductores de camiones y peluqueros, Los trabajos de segundo tipo irán a inmigrantes de Asia y los iraquíes cogerán los trabajos basura. No parece nada valioso que John Kerry y John Edwards, condenarán rápidamente la perdida de trabajos americanos debido al “offshoring” (trabajos en el extranjero con menos impuestos”) y sin embargo, no hayan dicho nada sobre estos empleos masivos para ellos en Irak dados por las multinacionales a cuenta de los trabajos que desesperadamente necesitan los iraquíes.

Estas políticas han encendido una violencia que ahora amenaza con empujar a Irak a una guerra civil. Asma Kahim, un residente de 27 años de la Ciudad de Sadr, recientemente dijo al New York Times que esta tan desesperado en encontrar un trabajo que “si alguien llega y le ofrece 50 dólares por tirar una granada a los americanos, lo haría con placer.”

La brillante idea de Friedman de combatir el terrorismo con trabajos en el extranjero para los americanos es muy complicada. Un plan mejor sería poner fin a la ocupación y dejar de enviar americanos que roban los trabajos iraquíes.