MUJERES

EL PROYECTO DE LAS ABUELAS

Eugenio Fernández Vázquez/La Jornada

La autoridad de la que gozan las mujeres mayores entre sus familias puede ser aprovechada para el desarrollo de las comunidades marginadas. A los primeros que debe convencerse, sin embargo, es a los promotores sociales que creen que ellas están aferradas a las viejas costumbres y no aceptan ideas nuevas

"Si ya tienen una autoridad sobre las familias," concluye la presidenta del Proyecto Abuelas, "¿por qué no aprovecharla, por el bien de las abuelas, de sus familias y de sus propias comunidades?"

Los campesinos mayores mantienen una autoridad siempre presente en la vida de sus comunidades. Las mujeres mayores, sin embargo, permanecen en la sombra. Esta situación, según Judi Aubel del Proyecto Abuelas (www.grandmotherproject.org), tiene remedio. Las abuelas tienen mucho que aportar, dice la experta en salud pública, y participan activamente cuando se les incluye.

En la actualidad, dice Aubel, las mujeres mayores no sólo no participan, sino que están siempre "excluidas de los espacios de decisión comunitaria y muchas veces son criticadas por los trabajadores de los programas de desarrollo, que están muy prejuiciados contra ellas por ser viejas, porque [los activistas] piensan que están aferradas a viejas costumbres y que no aceptan las nuevas ideas."

El Proyecto Abuelas que Aubel preside pretende remediar esta marginación de las mujeres mayores: se dedica a trabajar con otras organizaciones no gubernamentales para mostrarles las ventajas de trabajar con las adultas en plenitud. "Las abuelas, como llamamos a las mujeres que tienen influencia sobre la familia y que pueden ser tías, suegras, bisabuelas, son muy receptivas y críticas y aceptan las nuevas ideas cuando alguien se las explica y les dice sus ventajas. En lo que yo he visto, incluir a las abuelas en el trabajo con las comunidades es un factor clave para el éxito de los proyectos."

Según explica Aubel, "los programas de desarrollo en las comunidades se concentran en las mujeres jóvenes y asumen que son ellas las que tienen mayor conocimiento sobre buenas prácticas nutricionales y sanitarias, cuando en realidad en casi todas las sociedades tradicionales son las mujeres mayores, por definición, las que tienen el papel de aconsejar y de supervisar a las generaciones más jóvenes."

Para cambiar esta situación y fomentar la participación de las mujeres mayores, el Proyecto Abuelas trabaja sobre dos ejes. Primero, convencer a los trabajadores sociales de que las abuelas tienen un papel preponderante y una autoridad que las comunidades pueden y deben aprovechar. Después, convencer a las comunidades y a las abuelas mismas de que tienen algo que aportar.

El primer paso lo dan levantando un estudio rápido sobre el papel de las abuelas. Lo presentan a los trabajadores sociales, lo discuten y los ayudan a aprender cómo trabajar con ellas.

Una vez que los trabajadores sociales son conscientes de que trabajar con las mujeres mayores vale la pena, hay que convencerlas a ellas de lo mismo. "Para lograrlo, desarrollamos materiales y actividades de educación no formal que usamos con grupos pequeños de discusión sobre los programas que se estén desarrollando. Lo que más utilizamos son canciones e historias. Son técnicas tradicionales de comunicación que las comunidades disfrutan mucho y que funcionan bien."

Los resultados casi siempre son los mismos: "las abuelas se sienten cada vez más seguras de su papel y de su importancia en sus familias y comunidades." Apoyan los proyectos, aprovechan su experiencia y su autoridad y ayudan a los demás a trabajar y mejorar su situación.

Seguras de lo que saben, de su autoridad y de su pertenencia a la comunidad, su participación en las actividades de su entorno aumenta también: ya no se quedan calladas.

En un pueblo ubicado en el sur de Senegal, por ejemplo, Aubel se topó con unas abuelas sentadas al frente de una asamblea. "Le pregunté al líder de la comunidad si eso siempre pasaba y me respondió que no, que antes no iban a la asamblea, pero que después de las actividades que las involucraban se sentían muy orgullosas de ser parte de la comunidad y de ellas mismas."

"Si ya tienen una autoridad sobre las familias," concluye la presidenta del Proyecto Abuelas, "¿por qué no aprovecharla, por el bien de las abuelas, de sus familias y de sus comunidades?"