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CAMBIO CLIMÁTICO Comparte el dolor Esta recesión sin precedentes exige una nueva política, con un núcleo de valores tales como la solidaridad, la justicia y la igualdad. Brendan Barber en The Guardian (28/03/09) El encuentro del G20 se celebrará en momentos desesperados. Desde la década de los 30 el mundo entero no ha sufrido una profunda depresión y nunca antes había enfrente una amenaza como la del cambio climático. En el Reino Unido los que pierden sus trabajos y casas como consecuencia del desempleo masivo se enfrentan a verdaderas dificultades. Esto podría ser la peor recesión que puede hacerte perder tu trabajo durante años. Nuestra sociedad cada vez más individualista significa que hay bastantes menos sistemas de apoyo sociales. Los beneficios han sido puestos en niveles de parasitismo sin que haya ninguna pretensión de que proporcionen lo suficiente para vivir. La población de los países en desarrollo, sin incluso nuestras redes de seguridad, enfrenta incluso una mayor catástrofe. Ya se enfrentan a los efectos del cambio climático, la recesión global está ahogando el desarrollo al derrumbarse el comercio mundial y los países ricos se vuelven proteccionistas. El supuesto de que cada año la vida, al menos para la mayoría, será un poco mejor al menos en la salud y la mejora del nivel de vida ya no funciona. Unos momentos sin precedentes exigen nuevas políticas. Durante más de dos décadas hemos vivido una vida bastado en el último gran cambio ideológico. Gracias a Margaret Thatcher, Ronald Reegan y los economista de Chicago, el estado y el reino de lo público quedó anticuado, los mercados fueron liberados y la desigualdad creciente fue visto en el mejor de los casos como un desafortunado efecto secundario y en el peor algo a celebrar. Necesitamos un cambio equivalente ahora. Esto es lo que la población de EEUU dijo cuando votó por el cambio de estilo de Obama. Este no debería ser un paso hacia atrás. Aunque una vuelta a valores tales como la solidaridad, la justicia o la igualdad estará en su corazón, las herramientas políticas que necesitamos en un mundo globalizado que enfrenta nuevos problemas serán muy diferentes. No hay plan. Los gobiernos que enfrentan esta recesión no pueden saber que herramientas funcionarán mejor, y no pueden esperar simplemente que las medias actuales funcionen. Si, necesitamos más regulación, pero de que tipo no es algo obvio. Necesitamos un estímulo fiscal coordinado, pero no hay un manual que diga cual es su mejor forma para obtener un retorno más rápido y grande. Ni podemos simplemente hacer justo lo contrario que se hemos hecho en las últimas dos décadas. El proteccionismo de los grandes países es contraproducente. Los mercados, incluso si tienen que ser hechos para servir a la población, son todavía una fuente primaria de innovación y prosperidad. Si el encuentro del G20 la próxima semana termina un argumento simplemente acerca la mejor respuesta técnica a la crisis habrá fracasado. No es realista esperar que resuelvan nuestros problemas de un golpe. Ni los líderes que asistan admitirán que compraron un consenso equivocado que llevó a los problemas que ahora tienen que resolver. Lo que el encuentro puede hacer es establecer claramente donde los instrumentos políticos tienen intención de llevarnos. Los líderes del G20 necesitan establecer que quieren ver de diferente tipo en el mundo y llevarnos allí de la mejor manera para contener la recesión y asegurar que el colapso financiero nueva amenaza al mundo de nuevo. Esto necesita de claros compromisos para crear trabajos, construir una economía baja en consumo de carbono, trabajar para reducir la desigualdad dentro y entre los países y asegurar unos servicios públicos decentes para todos. Esta es la esperanza que ha producido una extraordinario coalición de sindicatos, grupos de desempleados, ambientalistas y comunidades religiosos que ha organizado la manifestación “Pon la gente primero” por trabajo, justicia y clima en Londres. No todo el mundo está de acuerdo en cada asunto, pero justo como Obama hizo emerger a miles que simplemente renunciaban a la política, es quizás el primer evento político post-recesión que ofrece esperanza. Es importante continuar fuera de Westminster, cuyos debates ahora parecen más que nunca fuera de juego. Fijar nuestras políticas es tan desafiante como reparar la economía. Podría ir muy mal. Las recesiones pueden estimular un desagradable nacionalismo de protección y xenofobia. Pero hay también causa para la esperanza. Las soluciones que implican confiar en usar el estado, asegurar la democracia sobre los mercados y combatir la desigualdad puede solo venir desde los progresistas de la izquierda hasta el centro. La recesión es tan desesperada para hablar de que no hay mal que por bien no venga, pero su gran severidad tiene que hacer preguntarse a la población sobre las hipótesis previas. Acoplado con un nuevo movimiento popular para el cambio progresista, del que “Pon a la gente Primero” es parte, podría ser justo el comienzo de nueva y segura política progresista. Nada puede para la recesión, pero podemos asegurar que su dolor es compartido justamente y que surja una sociedad más justa, más verde y más democrática. Brendan Barber Secretario general del Consejo de Sindicatos del Reino Unido TUC http://www.tuc.org.uk/the_tuc/index.cfm?mins=405 Traducido por Mario Cuéllar para Globalízate http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2009/mar/26/recession-g20 |