REUNIONES

EL FORO SOCIAL DE LAS AMÉRICAS

Lydia Sargent/Znet en Español

El Comité Organizador del Foro Social Mundial 2005 decidió que el 2006 sería un año de reuniones “policéntricas” (decentralizadas) en distintas partes del mundo. Los encuentros tendrían lugar en África, Sudamérica, Pakistán y Tailandia. Asistí, junto con Michael Albert y en representación de Z, al Foro Social de las Américas en Caracas del 24-29 de enero de este año. Michael Albert asistió al Foro para hablar ante varias sesiones del mismo, mientras que yo asistí para filmar varios de los eventos.

El Foro Social Mundial, cuyo lema es “otro mundo es posible” y que se reunió por primera vez en enero del 2001, fue creado como una alternativa al Foro Económico Mundial de Davos, que es auspiciado por instituciones de apoyo al capitalismo global tales como el Banco Mundial y el FMI. Desde el año 2001, el Foro Social Mundial ha congregado cada año a cerca de 100.000 activistas para participar en “un espacio abierto de encuentro para: intensificar la reflexión, realizar un debate democrático de ideas, elaborar propuestas, establecer un libre intercambio de experiencias y articular acciones eficaces por parte de las entidades y los movimientos de la sociedad civil que se opongan al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital o por cualquier forma de imperialismo y, también, empeñados en la construcción de una sociedad planetaria orientada hacia una relación fecunda entre los seres humanos y de éstos con la Tierra » (tomado de la Carta de Principios del Foro Social Mundial).

Aproximadamente 80.000 activistas se registraron para participar en el Foro Social de las Américas en Caracas. Las delegaciones más numerosas venían de Venezuela, Brasil y Colombia. El evento, de seis días de duración, comenzó con un viaje alborotado desde el aeropuerto hacia la ciudad a través de caminos montañosos y cubiertos de neblina en los cerros circundantes a Caracas. Un viaje que normalmente llevaría media hora, podía durar ahora entre una hora y media y cinco horas dado que un puente clave de acceso a la ciudad se encontraba deshabilitado. En nuestro caso, llegamos al hotel, el Hilton, en el centro de la ciudad en tan sólo dos horas de viaje horripilante. El vestíbulo del hotel, repleto de visitantes, se convirtió en el lugar de reencuentro con viejos amigos que habíamos conocido en otros Foros Sociales, muchos de los cuales escriben ahora para la Revista Z, al igual que con algunos graduados del Instituto Z de Medios de Comunicación [http://www.zmag.org/aboutzmi.htm N. del T.]

Las actividades del primer día comenzaron a las cuatro de la tarde con una marcha de miles de personas por las calles de Caracas. La marcha es un evento especialmente importante porque, dado que las sesiones se realizan en distintos locales que a menudo están alejados unos de otros, ofrece una de las pocas oportunidades de poder hacerse una idea de la cantidad y espíritu reinante de los participantes. La multitudinaria marcha tuvo un carácter festivo y se desarrolló también bajo consignas anti-Bush (característica ésta que también predominó en la mayoría de las sesiones). Las pancartas presentes en la marcha fueron principalmente aquéllas de las organizaciones, sindicatos y partidos de la izquierda y sus consignas reflejaban los intereses particulares de cada grupo, hecho que era remarcado por la presencia de vestimentas y colores propios de distintas culturas, creando así un acto de gran diversidad. Sin embargo, sería bueno si un día pudiéramos lograr una consigna positiva y unificadora que fuera más allá de “otro mundo es posible”.

Los siguientes cinco días del Foro ofrecieron un total de 2.000 sesiones que comenzaban a las 8 de la mañana y se prolongaban hasta las nueve de la noche. El número de sesiones dedicadas a tratar diversos temas puede clasificarse de la siguiente manera:

• Poder, política y luchas por la emancipación social: 493
• Estrategias imperialistas y resistencia popular: 314
• Alternativas al modelo de civilización predatoria actual: 272
• Diversidad, identidad y cosmovisión en movimientos sociales: 132
• Trabajo, explotación y reproducción de la vida: 183
• Comunicación, cultura y educación: 389

Un examen rápido de los aproximadamente 20 paneles que tuvieron lugar en el hotel Hilton indica que la participación por sesión generalmente no superaba las cien personas. Creemos que hubo un grado similar de participación en los otros 20 lugares en los que se desarrollaron las sesiones. Hubo casos excepcionales en las que algunas sesiones contaron con más de mil participantes. Aunque el grado de participación nos pareció menor comparado con el alcanzado en los Foros Sociales Mundiales en Porto Alegre (Brasil) y en Mumbai (India), sí observamos mucho entusiasmo en los participantes.

Cientos de participantes se congregaban en las entradas de los lugares de reunión y también en la calle para intercambiar ideas con otros del mismo parecer, o simplemente disfrutar el ambiente del Foro. Una encuesta realizada durante el Foro Social Mundial en 2005 ofrece datos estadísticos interesantes sobre las actividades desarrolladas por los participantes en las distintas sesiones, reuniones privadas o simplemente disfrutando del Foro. La encuesta mostró entonces que el 49,8 % de los participantes asistieron al Foro principalmente para intercambiar experiencias con otros participantes; el 47,8 % deseaba contribuir a construir una sociedad mejor; el 42,4 % quería participar en debates democráticos; y el 20,6 % había asistido para formular propuestas alternativas al modelo neoliberal.

En la mañana del cuarto día comenzó a circular de boca en boca que Hugo Chávez hablaría esa noche, aun cuando el programa indicaba que debía hablar recién dos días más tarde. Como parte de los “invitados especiales”, tuvimos que apresurarnos para poder tomar un autobús que nos condujo, en un viaje de 30 minutos, a un estadio cubierto. Un vez allí, fuimos separados en dos grupos: por un lado los “invitados más importantes” que fueron llevados a una sala para reunirse brevemente con Chávez, y por otro lado los “invitados menos importantes”, es decir, nosotros, que fuimos conducidos a un sector especial del estadio.

Durante las tres próximas horas nos dedicamos a filmar a la multitud en el estadio que vitoreaba, tocaba el tambor, cantaba y bailaba. Hubo más tarde algunos espectáculos de entretenimiento seguidos por el arribo al escenario de los “invitados más importantes” (que incluían a la hija del Che Guevara y Cindy Sheehan). Finalmente, y después de haber realizado controles de seguridad adicionales, Chávez llegó al estadio.

Aunque fue molesta toda la cuestión del tratamiento jerarquizado de las “visitas importantes”, impresionó mucho la presencia de Chávez. Habló a la multitud como si hubiera estado charlando con viejos amigos. Instó enfáticamente a solidarizarse con Cuba, país que hasta la aparición de Chávez en la escena política había sido aislado e incluso condenado por la dirigencia latinoamericana en forma unánime.

Su discurso estuvo marcado por numerosas citas que incluyeron a Marx, Rosa Luxemburgo y Noam Chomsky (se dice que es un ávido lector). Me causó mucha gracia comparar el material de lectura de Chávez con las supuestas lecturas de mi propio presidente. Chávez hizo una defensa elocuente y esperanzadora por una América Latina unida, una Revolución Bolivariana, que podría servir como modelo de inspiración a otros movimientos progresistas en el resto del mundo, y que actuaría a su vez como un freno a la dominación norteamericana.

Chávez reveló que se había reunido privadamente con alguno de los organizadores del Foro (alguno de ellos presentes en el escenario) y que durante esa reunión les había hecho saber que él acordaba con las discusiones que fomentaba el Foro, pero que si esas discusiones no daban lugar a conclusiones y acciones concretas, se trataba entonces de una pérdida de tiempo.

El Foro Social Mundial ha generado desde el año 2003 un debate entre aquéllos que desean mantener al Foro como un lugar de encuentro global y aquéllos que desean convertir al Foro en un movimiento global con objetivos y estrategias comunes. Son reveladoras las respuestas dadas sobre este tema en la encuesta antes mencionada. A la pregunta sobre dónde se ubicarían en el espectro político, el 60,1% se consideró de izquierda, el 19,8% de centro-izquierda, el 4,5% de centro, el 0,6% de centro-derecha, y el 1,6% de derecha (el 13,4% no expresó opinión al respecto).

Respecto de qué proceso deberá ponerse en marcha para alcanzar “el otro mundo posible”, el 90,4% de los encuestados respondió que tal proceso deberá incluir “el fortalecimiento de la movilización de la sociedad civil a nivel global, continental, nacional y local”; el 72,3% afirmó que este proceso deberá incluir “la democratización de los gobiernos”; el 59,3% dijo que tal proceso deberá incluir la acción directa; el 59,2% estimó que deberá incluir “la democratización de organizaciones multilaterales (ONU, OMC, Banco Mundial, FMI)”; y el 13,5% afirmó que tal proceso deberá incluir la “acción directa con uso de la fuerza”.

Es difícil decir que dirección debería tomar el Foro Social Mundial, aunque no queda claro por qué no sería posible organizar un movimiento y continuar al mismo tiempo con una estructura de foro. Ya hemos sugerido a través de estas páginas [Revista Z, N. del T.] que un sector del Foro Social Mundial podría discutir y adoptar decisiones que llevaran a la creación de un movimiento o red que tendría como misión promover enérgicamente las visiones y valores comunes de ese “otro mundo”.

Independientemente de cuál sea el futuro del Foro, es extremadamente importante para los activistas en los EE.UU. integrarse a esta creciente izquierda global. Tal integración mostraría al resto del mundo que existe una izquierda en los EE.UU. que está resistiendo al imperio desde adentro. A su vez, serviría para recordarle a aquéllos que se sienten aislados y a menudo descorazonados que hay otras personas en el mundo que quieren una revolución institucional y de valores.

Lydia Sargent es co-fundadora de la editorial South End Press y de la publicación Z Magazine. Ha integrado el equipo de la revista Z Magazine desde su creación en 1988.