|
|
![]() |
||||||||||||||||||||||
|
SOCIEDAD DOCENTES EN PERÚ, FACTOR DE CAMBIO Elizabeth Evans/AIS El sistema educativo en el Perú atraviesa una crisis bastante grave. La últimas encuestas, y análisis comparativos, revelan su escasa relevancia en relación a las necesidades del país y al contexto mundial y latinoamericano. Los resultados de la Evaluación Nacional de Rendimiento Escolar difundidos en Junio de 2002, son dramáticos. De un total de 40 mil estudiantes de 1.226 centros educativos públicos y privados, en las Áreas de Comunicación Integral y Matemáticas, sólo el 11% del alumnado de sexto grado de primaria aprobó la prueba de comprensión de textos. En las escuelas estatales lo hizo el 5,8% y en las privadas el 35,8%. Y lo más grave, sólo el 5% del total de alumnos de este grado demostró comprensión de textos e imágenes. En Matemáticas los resultados no son mejores. En una prueba para medir el rendimiento en números y numeración aprobó sólo un 22% de escolares. En las zonas rurales del país aparece un mayor déficit todavía mayor en las pruebas de aprendizaje. El rendimiento del alumnado de escuelas bilingües, quechuas y aimaras, es alarmante. El 0% de alumnos del sexto grado de primaria leyó bien, es decir nadie logró la comprensión de textos en castellano.
La grave situación del profesorado Los factores que explican tal situación son múltiples y complejos. Una de las causas es la baja calidad de la formación profesional del magisterio que, aunada a la falta de una política de estímulos y reconocimiento por parte del Estado, merma su capacidad, su dedicación y su compromiso social con niñas, niños y adolescentes de su país. Sin embargo, en una encuesta realizada a 1.989 maestros, se observa que las y los docentes consideran que la situación que más les llena de satisfacción es el estar en relación permanente con sus estudiantes. Además el 60% de los docentes manifiesta sentirse satisfecho con su trabajo más que cuando inició su tarea profesional. Pero los niveles de satisfacción con respecto al salario están por debajo de 5 en una escala de 1 a 10. En las últimas décadas, a pesar de algunos exiguos aumentos, el poder adquisitivo del docente disminuyó considerablemente en Perú. En 1990 el magisterio nacional se encontró con un poder adquisitivo semejante al del año 1930. Las medidas de ajuste económico dictadas por el entonces Presidente Alberto Fujimori, derrumbaron el poder adquisitivo de la población, resintiendo sustancialmente el salario magisterial. A pesar de los aumentos recibidos, éstos no compensan ni siquiera la tercera parte del mal económico hecho a los maestros. A pesar del esfuerzo realizado por el gobierno actual del Presidente Alejandro Toledo, la situación económica y social del magisterio peruano es muy delicada. El descontento es generalizado, y las reivindicaciones se traducen en paros. El año 2003 se realizó una huelga de un mes, convocada por el Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación del Perú, en la que el porcentaje de seguimiento fue del 96% sobre un total de 293.524 docentes en todo el país. La valoración que tiene el docente de su labor contrasta con el poco reconocimiento que recibe de la comunidad. En este sentido, las dos consultas nacionales sobre la educación recalcan que la población en general se encuentra muy preocupada por las condiciones y la situación profesional de las y los docentes. Contribuyen a esta percepción la baja calificación profesional y algunas conductas autoritarias, y se agrava más aún con el absentismo laboral imperante en zonas rurales. ¿Cómo mejora la situación del magisterio? Revertir la situación, dar a la profesión docente su justo valor, implica diseñar un perfil que exprese una visión compartida de lo que se espera de un buen docente peruano; fortalecer la selección y la formación inicial; estimular de manera continuada el desarrollo profesional docente; mejorar las condiciones de trabajo y las remuneraciones; crear y ofrecer incentivos; promover el reconocimiento social a la labor que realizan; y lograr vincular el desarrollo profesional con el desarrollo de las instituciones educativas y de las comunidades. Estas afirmaciones fueron el resultado de un trabajo realizado por especialistas nacionales e internacionales en una iniciativa promovida por el Ministerio de Educación en el año 2003, en la que, además, se estimó urgente la necesidad de formular y poner en marcha un proyecto estratégico para el desarrollo magisterial. Ese perfil básico e integral contempla cuatro dimensiones de los profesionales: personal, pedagógica, institucional y social-ciudadana. En la dimensión personal se insiste en la necesidad de trabajar su autoestima para que asuman el reto de mejorar permanentemente en lo personal y profesional. El desarrollo profesional les supondrá desarrollar habilidades sociales y actitudes de acogida hacia otras personas con quienes interactúan de manera constante. En la dimensión pedagógica se centra la mayor demanda y exigencia: se espera que apoyen al alumnado en el desarrollo de competencias para aprender a aprender y que no en la mera trasmisión de conocimientos. En la dimensión institucional se recuerda que el contexto de su labor es una comunidad educativa local, nacional y mundial. El aprendizaje y la experiencia de convivencia democrática exige maestras y maestros activos y participativos. Por último, en la dimensión social-ciudadana, el y la docente deben trascender las paredes de la escuela e incorporar la problemática social y los asuntos públicos en el currículo de formación de personas que han de ejercer sus derechos y deberes ciudadanos. El Instituto EDUCA coincide con el pensamiento de Delannoy, cuando indica que “El primer paso para transformar el sistema en ‘una organización inteligente’ es promover al docente como profesional reflexivo y hacer de todas las actividades del sector una oportunidad de aprendizaje”. Este enfoque lleva a valorar y a ponderar la práctica como punto de partida para la creación y recreación del conocimiento, y al mismo tiempo, como punto de llegada para realizar los cambios o transformaciones haciendo uso del nuevo conocimiento. Es decir, hacer de la práctica el elemento o factor base para el análisis, la reflexión y la innovación pedagógica y de gestión educativa; pero, también hacer de este ejercicio un hábito en las maestras y maestros a fin que se convierta en un estilo de desarrollo personal, profesional e institucional. Proyectos de desarrollo educativo El compromiso de EDUCA al apoyar el desarrollo de escuelas públicas de calidad con equidad, le ha llevado a gestionar diversos proyectos de desarrollo educativo, tanto en Lima como en diversos lugares del país. En todos ellos, el rol de la maestra y del maestro ha sido fundamental. Destacan el Proyecto: “Educentro. Un lugar para aprender, recrear, inventar y ser mejores”, que implementó un modelo de formación magisterial con un sistema articulado de servicios y recursos educativos; y el Proyecto: “Redes de escuelas con sistema para educar en el cuidado del ambiente y la salud”, que organizó y ejecutó un sistema de formación y especialización permanente para docentes en ejercicio en el distrito de San Juan de Lurigancho, el distrito más grande de Lima y del Perú. Su enfoque no sólo se enmarcó en el desarrollo de la persona como tal, sino más bien en su relación con la institución educativa, por entender que el desarrollo de las personas va de la mano con el desarrollo de las instituciones. La propuesta “Educentro” ha permitido a las escuelas y a los docentes acceder a servicios y recursos pedagógicos tales como capacitación, asesoría especializada, información y préstamo de recursos, intercambio de experiencias, resolución pacífica de conflictos y promoción educativa, cultural y recreativa; además, participar en un modelo organizativo, constituyendo redes de maestras y de maestros y, más aún, redes educativas integradas por instituciones públicas y privadas locales interesadas en mejorar la calidad de la educación. Esta experiencia ha llevado a reflexionar sobre la importancia de la participación de las escuelas en la definición de sus necesidades y demandas de formación, constituyéndose en instituciones educativas protagonistas de su propio desarrollo y generadoras de mejores condiciones para sus estudiantes, docentes, madres y padres de familia; y evitando procesos de formación homogéneos o uniformes que, en la mayoría de veces, viene impuesta desde el Ministerio de Educación. También de esta experiencia del Educentro se ha aprendido que cuando un centro educativo emprende la responsabilidad de ser una comunidad de aprendizaje y de innovación permanente, llega a convertirse en un espacio comunitario que se genera desarrollo personal, profesional e institucional. Ha resultado además significativo el intercambio de experiencias brindado desde el Educentro. Ha sido un servicio educativo con un alto nivel de aceptación y reconocimiento por parte de las y los docentes. Les ha ofrecido la posibilidad de intercambiar experiencias para mejorar su práctica pedagógica en el aula y la gestión de la escuela, a partir de realidades concretas y de propuestas viables. Tal situación ha afirmado la autoestima de la maestra y del maestro, ganándose el reconocimiento de sus pares, estímulo tan importante considerando que aceptaron el reto de innovar en contextos de pobreza. Estimular a los docentes Es precisa una política de estímulos. Muchas maestras y maestros sobresalen en la realización de innovaciones pedagógicas, asumen un liderazgo pedagógico en su escuela y comunidad educativa, otros elaboran materiales, capacitan o asesoran a sus colegas. Estas son nuevas funciones que se vislumbran y que necesitan reconocimiento legal y público. Así se evitaría que maestras y maestros de alta competencia profesional abandonen la docencia por obtener en otras instituciones educativas, fundamentalmente privadas, mejores remuneraciones y reconocimiento por su trabajo. Estas iniciativas deben ir acompañadas de un nuevo escalafón, de un sistema de evaluación del desempeño, y de otros incentivos que permitan al docente mejorar su calidad de vida. Elisabeth Evans es Directora General del Instituto EDUCA y Colaborador de la revista “El Sur” de la ONG Medicus Mundi |