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ECOLOGÍA

CATÁSTROFE CLIMÁTICA

David Edwards/Znet en español

El Guardian y el Independent publican hoy sendos informes que señalan que durante los próximos 50 años el calentamiento global podría causar la extinción de un cuarto de los animales y de las plantas de la Tierra. Según un proyecto de investigación de cuatro años de duración realizado por científicos de ocho países, publicado hoy en la prestigiosa revista Nature, 1 millón de especies habrá desaparecido en 2050. Los resultados han sido descritos como "aterradores" por el principal autor del informe, Chris Thomas, profesor de conservación biótica en la Universidad Leeds.

El profesor Thomas dijo: "Cuando los científicos inician una investigación esperan obtener resultados definitivos, pero hubiéramos preferido no llegar a las conclusiones que se impusieron. Fue mucho, mucho peor de lo que pensábamos, y lo que descubrimos podría incluso ser una subestimación". (Citado por Paul Brown, 'An unnatural disaster,' The Guardian, 8 de enero de 2004: http://www.guardian.co.uk/uk_news/story/0,3604,1118244,00.html)

El desastre augurado se basa en un pronóstico a medio plazo de las posibles consecuencias. El peor caso sugiere que hasta un 58% de las especies podría extinguirse - el mejor caso sugiere un 9%, lo que sigue siendo catastróficamente elevado.

Tanto The Guardian como The Independent dedican editoriales al informe. The Guardian habla de "una nueva señal de alarma sobre los peligros del calentamiento global". Como posible respuesta el editorial cita a Chris Thomas, el cual sugiere un cambio "inmediato y progresivo" a tecnologías que produzcan pocos o ningunos gases de invernadero, combinado con una eliminación activa del dióxido de carbono de la atmósfera. ("The death of species", editorial, The Guardian, 8 de enero de 2004)

"La respuesta usual al problema", continúa The Guardian, "es acusar a los gobiernos. Ciertamente tienen gran parte de la culpa..."A continuación pasa a criticar a EE.UU. por abandonar el protocolo de Kyoto para la limitación de los gases invernadero. Gran Bretaña es elogiada por "estar más o menos al nivel previsto" respecto a Kyoto, debido a que se ha visto favorecido de manera casual por la disminución, que no guarda ninguna relación, de su contaminante industria del carbón. No se menciona que Kyoto es en sí una respuesta insignificante al cambio climático.

Finalmente, los redactores de The Guardian, señalan que: "Aunque los gobiernos tienen sin duda un papel preponderante, hay muchas cosas que todo individuo puede hacer que podrían producir cambios espectaculares... tomar una ducha en lugar de un baño de tina, limitar la cantidad de agua en la cisterna del inodoro, reciclar los desechos caseros, deshacerse cuidadosamente de los productos químicos domésticos, fomentar la flora y la fauna en el jardín y convertir en abono los desperdicios vegetales".

Dejando aparte gobiernos e individuos hay, por supuesto, otro grupo digno de mención: las corporaciones transnacionales. En 1991, en su libro "US Petroleum Strategies In The Decade of the Environment", Bob Williams, asesor de la industria del petróleo y el gas, describió la prioridad número uno de la industria:

"Que el lobby medioambiental se quede sin trabajo... No existe un imperativo más importante... Si la industria del petróleo ha de sobrevivir, debe hacer que el lobby medioambiental sea superfluo, un anacronismo." (Citado por Andrew Rowell, "Green Backlash - Global Subversion of the Environment Movement", Routledge, 1996, p.71)

Ron Arnold, otro consultor de la industria, declaró en una reunión de la Asociación de Industrias Forestales de Ontario: "Ustedes deben volver al público contra los ecologistas o perderán la batalla medioambiental". (Citado por Sharon Beder, "Global Spin - The Corporate Assault on Environmentalism", Green Books, 1997, p.22)

La reacción fue abrumadora.

"Empresarios de derecha como Richard Mellon Scaife y Joseph Coors, y filones conservadores como las fundaciones Mobil y Olin, hicieron llover dinero en campañas de publicidad, procesos, elecciones, en libros y artículos protestando contra 'el gran gobierno' y 'el estrangulamiento por regulación', culpando a los ecologistas de todos los males de la nación, desde la crisis energética hasta la revolución sexual." (Kirkpatrick Sale, "The Green Revolution", Hill and Wang, 1993, p.49)

Frank Mankiewicz, alto ejecutivo de la firma de relaciones públicas transnacional Hill and Knowlton, predijo con precisión:

"Creo que las compañías tendrán que ceder sólo en asuntos insignificantes. Porque las compañías son demasiado fuertes, son la clase dirigente. Los ecologistas van a tener que ser como la turba en la plaza en Rumania antes de que se puedan imponer." (Beder, op., cit, p.22)

A pesar de que gran parte de la vida sobre la Tierra está amenazada por una muerte masiva, ni una sola palabra de todo esto aparece en el Guardian o en el Independent de hoy, en los que el cambio climático sigue siendo presentado como una especie de tema de flora y fauna fuera de las realidades de la codicia, la propaganda y el control corporativos.

Si bien nuestros medios corporativos protestan furiosamente contra la destrucción de nuestro mundo, no están dispuestos a hacer algo al respecto - en realidad es todo lo contrario. Después de todo, la misma edición del Guardian que hoy publica el "aterrador" informe, exhibe grandes, y lucrativos anuncios de coches Lexus, Toyota, Audi, BMW, de American Airlines, de equipos para ordenadores Dixon, Office World, HSBC, Magnet, etc. - anuncios que promueven el consumo masivo en su interminable ascenso del que todos los periódicos de gran formato dependen en un 75% de sus ingresos. Hacer algo significa confrontar precisamente esos intereses corporativos; exactamente esas versiones materialistas de la vida, la libertad y la felicidad. Hacer algo, de hecho, significa confrontar intereses corporativos como el periódico The Guardian.

Los redactores de The Independent no se inmutan cuando describen la terrible suerte que nos espera ni sienten la necesidad de decir la verdad sobre las cínicas causas y las soluciones bloqueadas. Los editores advierten de la muerte en masa que se aproxima: "no será causada por un asteroide: seremos nosotros mismos. La Sexta Gran Extinción será un logro totalmente humano". ("La sexta gran extinción es evitable - si actuamos ahora", editorial, The Independent, 8 de enero de 2004)

Somos "nosotros", aunque la mayoría de nosotros - el público - estamos excluidos de toda política, debate y acción de importancia por los intereses corporativos. Estamos excluidos por los medios corporativos - medios como el Independent - que naturalmente no tienen nada que decir sobre esa exclusión o sobre su papel para hacerlo posible.

The Independent concluye:

"Aún queda tiempo para actuar contra el cambio climático, y algunos dirigentes mundiales, especialmente Tony Blair, están comprometidos con hacerlo"; pero la permanente renuencia de George Bush de tomar la amenaza en serio invita al desastre.

De nuevo, ni una palabra sobre las organizaciones que destruyen nuestro mundo al obstruir la acción contra el cambio climático. La Asociación Nacional de Fabricantes de EE.UU., por ejemplo, que representa gran parte de la industria de EE.UU., fue bastante franca en su carta a George W. Bush en mayo de 2001:

"Querido señor Presidente:

"En nombre de 14.000 compañías miembros de la Asociación Nacional de Fabricantes de EE.UU. (NAM) - y de los 18 millones de personas que fabrican cosas en EE.UU. - le damos las gracias por su oposición al Protocolo de Kyoto porque éste exime a un 80 por ciento del mundo y causará serio daño a Estados Unidos." (Michael E. Baroody, Vicepresidente Ejecutivo de NAM, Carta al Presidente sobre el Protocolo de Kyoto, 16 de mayo de 2001, http://www.nam.org)"

La otra gran voz de los negocios de EE.UU., la Cámara de Comercio de EE.UU., declaró en una carta al presidente de EE.UU.:

"El calentamiento global es un tema importante que hay que considerar - pero el Protocolo de Kyoto es un tratado defectuoso que no sirve los intereses de EE.UU.." (www.uschamber.org July 19, 2001)

El sitio en la red de la Cámara de EE.UU. señala que se trata de la mayor federación empresarial del mundo y que representa a más de "tres millones de empresas y organizaciones de todo tamaño, sector y región".

Desde nuestro punto de vista, la obstinada y larga negativa de los medios corporativos de tratar los problemas reales producidos por el calentamiento global - la lucha con una ferocidad implacable de las corporaciones por destruir no sólo el Protocolo de Kyoto sino el propio movimiento ecológico - representa la máxima traición a nosotros, a nuestro futuro y a nuestro planeta.

Los periodistas dispuestos a participar en esta traición son cómplices de crímenes inimaginables contra la humanidad. Deben ser responsabilizados por sus acciones. Debemos exigir honestidad, acción y el fin de la ofuscación corporativa - si ha de haber un futuro.