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ESPAÑA

CABRONES Y COBARDES

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“No hay mayor error que intentar explicar el fenómeno terrorista; si no entendemos eso y empezamos a buscar explicaciones políticas a los actos terroristas, me parece que vamos por muy mal camino” (sic).

Esta frase del Sr. Mariano Rajoy, a la sazón secretario general del Partido Popular (PP), encierra la esencia de la política antiterrorista de los últimos ocho años, y que se resume en la machaconamente repetida frase “todos los terrorismos son iguales” y en el argumento, empleado una y otra vez por dirigentes del Partido Popular, de que los atentados que sufrió Madrid la mañana del 11 de marzo de este año, así como la campaña de violencia integrista que estamos sufriendo, no tienen nada que ver con la participación del ejército del Estado español en la ocupación de Iraq y el papel de Aznar como corre-ve-y-dile de George W. Bush para conseguir el apoyo de los países de Europa y Latinoamérica en la guerra de ocupación y saqueo que éste ha emprendido. Además, los dirigentes del Partido Socialista (PSOE) ruegan que no se identifique a su formación política con estos argumentos, es decir, que están de acuerdo con el PP en que no existe relación entre estos hechos, aunque este partido les acuse de lo contrario. Según estos Sres. estos hechos no tienen ninguna explicación o causa, no obedecen a ningún criterio, y por tanto, la única manera de afrontarlos es la famosa “derrota total del terrorismo”, un concepto que alguien, algún día, nos tendrá que explicar, especialmente por el reguero de víctimas y dolor que viene dejando en el camino. Como decía una famosa tertuliana, somos unos C-A-...... (su pudor le impedía acabar el insulto).

Para colmo de grandes argumentos y grandes discursos, ciertos medios de comunicación ligados a la derecha de los Estados Unidos y del Estado español, se han permitido el lujo de acusar a los ciudadanos españoles de cobardía ante las amenazas de los terroristas por la orientación de su voto en las pasadas elecciones del 14 de marzo, acusación que también se está extendiendo a los ciudadanos nipones, que tras el secuestro de algunos de sus compatriotas, vuelven a salir a la calle a protestar contra la ocupación de Iraq y la presencia del ejército del gobierno japonés en este país, al igual que se está haciendo en el Estado español. Es decir, que somos todos unos cobardes.
La verdad es que semejante falta de argumentos merecería el desprecio absoluto por parte de cualquier persona sensata, si no fuese porque estas ideas nos están costando la vida y suponen que, desde el apoyo implícito o explícito de nuestro gobierno a la política imperialista y geoestratégica de los Estados Unidos en Oriente Medio hemos comenzado a ser un objetivo más del terrorismo nacido al calor que ciertos fundamentalismos encuentran en el intervencionismo norteamericano en la zona, del cual antes sólo teníamos noticias a través de los televisores. Si no fuese porque dichos argumentos, y otros tan jugosos como éstos, son los que han generado un clima de división y crisis en la sociedad vasca sin precedentes históricos, azuzando el fuego de la violencia en nuestro país, y profundizando las heridas que mantienen viva la misma generación tras generación.

El PP y sus acólitos dicen buscar la derrota del terrorismo allá donde se encuentre. Pero, ¿cómo van a derrotar algo a lo que no se le puede buscar causa ni explicación, algo sobre lo que no se puede discutir ni dialogar, sobre lo que no se puede disentir, sobre lo que no hay opinión posible sino la oficial, sobre lo que no hay otro camino que el de los héroes y los mártires –los nuestros- y los terroristas y su entorno –los otros-? ¿Cómo se va a producir la derrota de algo que no podemos entender porque unos sres. nos dicen que no hay nada que entender?

Con este objetivo de la derrota del terrorismo, en el ámbito de la política del Estado, se dedican a profundizar en la persecución policial y mediática de los nacionalismos e independentismos, y la utilización de los poderes judicial y legislativo para su completa erradicación, y la criminalización de la disidencia, incluso la política. Resultado: puesta en la clandestinidad de toda una serie de partidos y organizaciones, elegidos democráticamente (al menos en la misma democracia en la que les eligieron a ellos), y que en la actualidad actúan con el mismo apoyo social y con más argumentos (ciertos o no, pero argumentos) pero sin los controles del Estado. Crispación, división y tensión en la zona, polvorín de una crisis social sin otros precedentes que la que tuvo lugar durante la Guerra Civil de 1936.

En el ámbito de la política internacional, los sres. del PP nos embarcan, bases de la OTAN, apoyo logístico y foto de las Açores mediante, en una serie de aventuras bélicas y políticas de apoyo a la política geoestratética e imperialista de Estados Unidos en Oriente Medio y otras áreas del mundo. Resultado: Iraq es hoy un país más pobre, menos seguro, colonizado política, militar y económicamente, en pleno estallido social, y cada uno de nosotros somos ahora (y no antes) el objetivo del fundamentalismo de muchos de los regímenes, organizaciones terroristas y dirigentes que los propios EE.UU. colocaron y apoyaron directamente con armas, entrenamiento y dinero cuando les convenía, en su lucha por imponerse a la Unión Soviética.

El Partido Popular, una vez más, utiliza el autismo y la repetición goebeliana como formas de hacer política, incidiendo en los errores que le han costado la presidencia del gobierno. En lugar de responsabilizarse de los mismos, la derecha española, como siempre ha hecho, lanza sus insultos a diestro y siniestro, sin darse cuenta de que esta vez no sólo han insultado a los dirigentes de otro partido político, sino que han insultado a todos los ciudadanos y a su inteligencia, además de poner en riesgo a todo el país por las ambiciones políticas de sus dirigentes y los intereses especulativos de determinadas y poderosas empresas en la zona. Estimado Sr. Rajoy, Sra. Aguirre, demás dirigentes del Partido Popular y acólitos mediáticos. A los problemas políticos, en democracia, hay que darles soluciones políticas, no bombardeos y autismo. Y por cierto, no se equivoquen, Vds. y nadie más, son, como decía la canción de la Mala Rodríguez, cabrones y cobardes.