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NEOLIBERALES

¿Por que necesitamos un Banco Mundial?

Banco Mundial

En el curso de la última generación, se han realizado más avances en lo que respecta a reducir la pobreza y elevar los niveles de vida que en ningún otro período de la historia. En los países en desarrollo:

La esperanza de vida ha aumentado de 55 a 64 años.

El ingreso por persona se ha duplicado.

La proporción de niños que asisten a la escuela ha aumentado de menos de la mitad a más de las tres cuartas partes.

La mortalidad infantil se ha reducido en un 50%.

A pesar de esos éxitos, subsisten enormes obstáculos para el desarrollo. De los 4.700 millones de personas que viven en los 100 países que son clientes del Banco Mundial:

3.000 millones viven con menos de US$2 diarios y 1.300 millones con menos de US$1 diario.

40.000 mueren cada día a causa de enfermedades curables.

130 millones nunca tienen oportunidad de asistir a la escuela.

1.300 millones carecen de agua potable para beber.

Todos los países tienen interés en salvar esos obstáculos. El mejoramiento de los niveles de vida y la promoción del crecimiento y el desarrollo en los países más pobres del mundo traen consigo también un aumento del comercio, del empleo y de los ingresos en los países más ricos. Del mismo modo, el aumento de la pobreza puede producir efectos adversos en las naciones más ricas, pues disminuyen los mercados y las oportunidades de inversión, el medio ambiente resulta dañado y la población emigra en busca de trabajo y de ingresos.

Algunos de estos problemas del desarrollo se pueden solucionar y se solucionarán mediante corrientes de capital privado. Hoy día, la inversión privada en los países clientes del Banco supera con creces a la asistencia oficial para el desarrollo como la que proporciona el Banco Mundial. La mayor parte de esas corrientes, que son muy inestables, se dirigen hacia sólo el 10% aproximadamente de los países en desarrollo y los países en transición. Sucesos como la crisis del peso mexicano ocurrida en 1994-95 y la crisis de Asia oriental de 1997-98 demuestran con qué rapidez las corrientes positivas se pueden volver negativas cuando hay malas noticias económicas.

El Banco Mundial está ayudando a los países a reforzar y mantener las condiciones fundamentales que necesitan para atraer inversiones privadas y retenerlas. Con el apoyo del Banco Mundial - financiero y no financiero - los gobiernos están reformando sus economías en general y fortaleciendo los sistemas bancarios. Están invirtiendo en recursos humanos, infraestructura y protección ambiental, lo que intensifica el atractivo y la productividad de la inversión privada. Mediante las garantías del Banco Mundial y el seguro contra riesgos políticos del OMGI, y en asociación con las inversiones en capital accionario de la CFI, los inversionistas están reduciendo al mínimo sus riesgos y hallando la tranquilidad necesaria para invertir en países en desarrollo y en países en transición hacia economías de mercado.