CULTURA

MEMORIA Y ESPERANZA

Crónica

Mario Benedetti pide a los jóvenes que lean y luchen por sus sueños

En Memoria y esperanza, un mensaje para los jóvenes (Editorial Destino), Mario Benedetti, el eterno optimista, se propone convencerlos que es indispensable salvar la utopía de los bombardeos publicitarios, la globalización y la riqueza.
En un libro que combina poesía y reflexiones, el poeta se pregunta “qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de rutina y ruina”, mientras pone su propia experiencia como ejemplo de una vida que mantiene los valores.

Si este mundo “de paciencia y asco” está sólo gobernado por adultos, quizás haya que ceder el espacio a los jóvenes: “Soy un poeta viejo y un viejo poeta, que en lugar de pensar –como muchos de mi generación- que los viejos somos sabios, me pregunto, cada día que pasa, si el mundo no estará así porque no les dejamos lugar a los jóvenes”. Se trata de una añeja noción del autor, quien siempre ha insistido en la importancia de escuchar más, y mejor, a lo que la juventud tiene que decir.

“¿Qué puede decir un poeta de más de 80 años a la gente joven, que no lo haya dicho ya?. Poco, pero que, fundamentalmente, lean”, señala Mario Benedetti en la primera página de Memoria y esperanza, que hoy, justo el día en que el escritor uruguayo cumple 84 años, sale a la venta en España, y pronto, en América Latina.
Memoria y esperanza es una suerte de regalo que el narrador, poeta y ensayista uruguayo hace a los miles de jóvenes que le siguen en todo mundo: leyendo sus libros y poemas, o poniendo música a sus letras.

Benedetti, quien pasará su cumpleaños en Montevideo, aunque la mitad del año vive en Madrid, ciudad a la que llegó exiliado en 1977, siempre se ha sentido “muy cómodo” con los jóvenes.
Es más, en Memoria y esperanza, Benedetti, quien asegura que los jóvenes son la mayoría de sus lectores, reflexiona sobre los valores morales, la política, el amor, el sexo, la herencia, la globalización, la infancia, la hipocresía, la “canción basura”, la pasión deportiva, la juventud y la política de Estados Unidos o sobre la conciencia, entre otras cosas.
El uruguayo, autor de La tregua y de Gracias por el fuego, escribe que se siente satisfecho “cuando, octogenario, veo que mis valores de toda la vida siguen vivos, presentes, que nunca tuve la tentación de renunciar, y que los sigo sosteniendo. Y que toda la vida pude arreglármelas con tan poco, y estar tan contento”.

Y continua: “que, pese a haber vivido bombardeado por la misma publicidad que a todos nos dice que lo importante es el consumo, que lo importante es generar riqueza (monetaria) y que la globalización y el libre mercado son el único camino que nos queda por delante -continúa Benedetti-, sigo pensando que nada de esto es cierto”.

El letrista, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que una vez declarara su compromiso con la Revolución Sandinista, en más de una ocasión ha afirmado que, ante la apatía de la sociedad actual, hay que escribir poesía y leer para no perder “el inconformismo de la juventud”.
Memoria y esperanza está ilustrado con fotografías en blanco y negro con escenas de jóvenes en protestas callejeras, en anuncios, bailando, jugando y expresándose.

El escritor y dramaturgo concluye el libro así: “Hombres y mujeres, adultos o hasta viejos, sintámonos jóvenes por un instante y medio. Quizá así percibamos que la juventud no es un enigma, sino un inapreciable azar que a todos nos ilustra y nos descubre”.

Su libro recorre espacios cruciales de la actualidad
En su análisis sobre la situación actual de los jóvenes, Benedetti recorre varios espacios importantes: la relevancia de la infancia, la relación con los padres, el sexo, la conciencia, las drogas, etcétera. Y para eso, el autor no renuncia a su condición de poeta, introduciendo varios poemas propios, pero también los de otros autores célebres que, en alguna ocasión, se han referido a la juventud, como el poeta español Miguel Hernández (1910-1942): “Mi sien, florido balcón/ de mis edades tempranas,/ negra está, y mi corazón,/ y mi corazón con canas”.

Opina el poeta
* Las drogas
“En el nutrido nivel de jóvenes pobres la droga los impulsa a la delincuencia, y en la juventud que proviene de familias pudientes, llega a provocar cadenas de catástrofes, como las que tienen lugar en la llamada Ruta del bakalao, ese tramo de carretera que media entre Valencia y Barcelona”.
* El sexo
“Y está por fin el sexo. En la pubertad es una revelación. La masturbación inaugural, el orgasmo de estreno, no sólo revelan posibilidades corporales hasta ese momento sin estrenar, sino también una ampliación de la vida interior. Con el sexo, con el erotismo, cambian el ritmo y la calidad de los sentimientos”.
* La conciencia
“La conciencia es ubicua/ la siento a veces en el pecho/ pero también está en las manos/ en la garganta en las pupilas/ en las rodillas en los pulmones/ pero la conciencia más conciencia/ es la que se instala en el cerebro/ y allí ordena prohíbe festeja/ y hasta recorre interminablemente/ los archipiélagos del alma (...)”.
* El compromiso
“Entre el joven y el mundo que lo envuelve o asedia, siempre ha existido una relación móvil, cuando no errática (...) Si se examinan con atención uno o varios fragmentos de siglo, es posible detectar cadencias aproximadamente cíclicas que van desde la prescindencia al compromiso, o también desde el arraigo o la evasión, con sendas viceversas”.
* La música
“Esa canción de hoy, habitual y pegadiza con sus trovas y salmodias, con sus cantinelas y boleros, con sus tangos y sus coplas, con su samba y particularmente con su rock, puede desarrollar como motivo efusiones de amor, destellos de alegría”.