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SOCIEDAD
CONGO: ORO A CUALQUIER PRECIO.
La organización Human Rights Watch denuncia
brutalidad en las explotaciones
BBC
La organización Human Rights Watch denunció
la brutalidad vinculada a la explotación de reservas de oro en
zonas en conflicto en el oriente de la República Democrática
del Congo.
Milicias étnicas, grupos armados congoleses, gobiernos
de países vecinos y empresas internacionales han hecho caso omiso
de abusos cometidos en el afán por conseguir el metal precioso,
según la organización con sede en Nueva York.
Los combates más cruentos en el conflicto congolés
y los casos más sonados de abusos de la población civil
se han registrado cerca de Bunia, en el distrito de Ituri, donde se encuentra
una de las minas de oro más ricas de África.
Tropas ugandesas y ruandesas y varios otros grupos armados
se han disputado el control de la zona.
Un residente local dijo a Human Rights Watch que "cada
vez que cambiaba el grupo armado, lo primero que hacían era empezar
a buscar oro".
Trabajo forzado
El informe ofrece detalles de abusos como violaciones
sexuales, ejecuciones sumarias, matanzas étnicas y casos de trabajo
forzado en las minas.
Por otro lado se desatendieron normas de seguridad básicas.
En uno de los casos los mineros recibieron órdenes de demoler columnas
de roca que sostenían el techo de una mina para extraer oro. Unos
100 mineros murieron al colapsar la estructura.
Los autores del informe reconocen que algunos oficiales
del ejército de Uganda y Ruanda ocasionalmente trataban de frenar
algunos de los peores excesos de las milicias locales, pero nadie ha sido
procesado por ninguno de los abusos o masacres.
El informe también critica a las más conocidas
empresas mineras de África.
Ashanti Goldfields, posteriormente conocida como AngloGold
Ashanti, logró su concesión minera en Mongbwalu del gobierno
en Kinshasa.
Oro en zona de conflicto
Sin embargo la empresa inició sus operaciones
cuando la zona estaba fuera del control gubernamental y era dominada por
el grupo armado FNI, señalado como el autor de varios actos de
brutalidad.
La compañía niega haber llegado a cualquier
acuerdo con el FNI, pero sí reconoció ante los investigadores
de Human Rights Watch que en una ocasión pagó US$8.000 al
grupo en respuesta a amenazas contra su personal y sus instalaciones.
Human Rights Watch denunció que la decisión
de AngloGold Ashanti de trabajar en una zona donde imperaban la violencia
y los conflictos colocó a la empresa "en el delgado borde
de las prácticas empresariales éticas y responsables".
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