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ECONOMÍA LA DICTADURA DE LOS ACUERDOS COMERCIALES DESTRUYE LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS (Campaña Contra el ALCA y la OMC/ Red Jubileo Sur).- El intento de concluir a toda costa las negociaciones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio, a lo largo del año 2006, ha implicado menos transparencia aún en las discusiones ya tradicionalmente cerradas y sin la participación de la mayor parte de la sociedad. La reunión que se realiza en el Hotel Copacabana Palace, en Río de Janeiro, entre el representante comercial de Estados Unidos, Robert Portman, el comisario para el comercio de la Unión Europea, Peter Mandelson, el Canciller brasileño Celso Amorim y el director general de la OMC, Pascal Lamy, para intentar esbozar contenidos para distintos temas a nombre de casi 150 países miembros es solamente un ejemplo más de la falta de democracia en la organización. En el intento de concluir las negociaciones, se discuten reglas sobre propiedad intelectual, servicios, contratación pública e inversiones. Estos temas tienen impacto profundo en la vida y en las economías de los países, en la formulación y aplicación de políticas públicas, y en la estructuración de posibilidades nacionales de desarrollo, además de transformar los derechos de los pueblos, por la vía supranacional de las definiciones de la OMC, en bienes y servicios mercantilizados. Sin embargo, el punto central en este momento para el cierre de las negociaciones es el trueque entre el acceso a mercados de bienes agrícolas e industriales. Los países que representan los grandes mercados como Estados Unidos y países de la Unión Europea emiten señales prometiendo acceso a sus mercados agrícolas. Promesas estas que, de ser concretadas, beneficiarían sólo a algunos pocos grandes exportadores de productos agrícolas. En contrapartida, exigen amplios recortes de aranceles para sus productos industriales que, de ser confirmados, representarían pérdidas de empleos e ingresos, desindustrialización y pérdida de la capacidad de los países como Brasil de definir políticas industriales propias. Además, una vez más se estará intentando consolidar un orden mundial desigual en el que algunos pocos países producen bienes sofisticados y de alto valor agregado, quedando para los demás, como estrategia posible, la disputa por el mercado como proveedores de productos primarios de poco valor agregado. Este modelo de producción implica también un alto costo en términos de destrucción ambiental y explotación de la fuerza de trabajo. De este modo, los países ricos serán cada vez más ricos y los demás, subordinados y dependientes. El anuncio de las negociaciones en estos marcos responde exclusivamente a los intereses del agronegocio exportador, de las empresas transnacionales y de los países desarrollados, y compromete la soberanía con relación a nuestro futuro. Por esto, es fundamental cerrarle el camino a las negociaciones en la OMC, democratizar las discusiones, hacerlas transparentes y discutir los temas del comercio internacional como posibilidad para el desarrollo y no como barreras a la soberanía y el futuro de los pueblos del planeta. Recordamos, como brasileños y brasileñas,
que la fecha de la reunión en Río de Janeiro nos remite
a los 42 años del Golpe Militar de 1964, realizado con el objetivo
de garantizar la continuidad de la hegemonía de los intereses del
poder financiero, comercial y militar que predominaban en el país.
Intereses éstos que son también los de las potencias coloniales
e imperialistas. Repudiamos la posición del gobierno brasileño,
expresada por el Ministro Celso Amorim, pues sirve como instrumento para
la reafirmación de estos viejos intereses hegemónicos en
Brasil. |