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NEOLIBERALES BANCO MUNDIAL: CANCÚN ANTICIPA NUEVO EQUILIBRIO ENTRE PAÍSES RICOS Y POBRES Roberto González Amador/La Jornada Dubai, 19 de septiembre. El presidente del Banco Mundial (BM), James D. Wolfensohn, aseguró que el colapso de las pláticas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Cancún anticipa el surgimiento de un "nuevo equilibrio" político entre países ricos y pobres. "Lo que vimos en Cancún fue que los países en desarrollo ocuparon sus posiciones para que sus puntos de vista sean considerados con más seriedad y mostraron que ya no están dispuestos a aceptar los acuerdos que han sido promovidos en nombre de ellos por los países ricos", afirmó Wolfensohn. El fracaso de la reunión ministerial de Cancún, en la que la OMC buscaba establecer la modalidad y plazos de una nueva ronda de apertura comercial, ha provocado que los países en desarrollo hayan sido acusados tanto por el gobierno de Estados Unidos y otros como por medios de opinión afines a los intereses empresariales, de haber bloqueado las pláticas. Las negociaciones que sostuvieron los miembros del organismo en el balneario mexicano terminaron cuando las naciones menos desarrolladas rechazaron discutir la liberalización de las inversiones y la apertura de las compras de gobierno a las trasnacionales, antes de que se acabara con el tema de la eliminación de subsidios a la agricultura en los países avanzados. En una conferencia de prensa ofrecida esta tarde, en el contexto de la reunión anual de la asamblea de gobernadores del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), Wolfensohn rechazó que algún bloque o grupo de países pueda ser acusado del fracaso de la reunión de la OMC en Cancún. Durante el encuentro de la OMC, el Grupo de los 21 (G-21, de países en desarrollo), encabezado por Brasil, India, Sudáfrica y China, y al que pertenece México, mantuvo un frente sólido de negociación en el tema agrícola y se opuso a la discusión de los temas defendidos por los países ricos relacionados con las inversiones y las compras de gobierno.
"No creo que nadie deba ser señalado como culpable del resultado
final de Cancún", aseguró Wolfensohn. "Todo
lo que sucedió tiene que ver con un intento para poder lograr
un nuevo equilibrio entre los países ricos y una numerosa mayoría
de otros países. Después de todo, las naciones que no
están dispuestas a seguir como hasta ahora representan a 4 mil
millones de personas, dos terceras partes de la población mundial",
señaló. Señaló que, a partir de ahora, "no sería sorprendente" que hubiese un aumento en las negociaciones de los países menos desarrollados sobre los derechos de voz y voto en los organismos internacionales, "porque eso sería congruente con lo que pasó en Cancún". En la OMC, las decisiones se toman por consenso y cada país tiene un voto, lo que teóricamente hace que Burkina Faso, una de las naciones más pobres de Africa, tenga la misma capacidad de decisión que Estados Unidos, lo que de hecho no ocurre. En tanto, en el FMI y el Banco Mundial, la capacidad de voto está relacionada con las aportaciones financieras de los países. En este caso, por sus contribuciones económicas, el Grupo de los 7 (Canadá, Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia) países más desarrollados tiene la mayor influencia en las decisiones que toman ambos organismos y en las políticas que recomiendan a sus afiliados. México y Chile, alumnos cumplidos: FMI y BM Opinión similar fue expresada por Horst Koehler,
director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo
que mantiene un programa de ajuste en Brasil, concretado en los últimos
meses del gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso, el antecesor
de Lula."Deseo aprovechar la oportunidad para dejar en claro que
en el Fondo estamos profundamente impresionados por los logros del presidente
Lula y su equipo económico durante los pocos meses que tienen
al frente de Brasil", dijo Koehler en una conferencia de prensa.
Con lo que está haciendo, "Brasil merece convertirse en
una historia de éxito en América Latina", señaló.
En el marco de la reunión anual del FMI y el Banco
Mundial, que se realiza en esta ciudad situada en la parte suroriental
de la Península Arábiga, la atención en cuanto
a los temas latinoamericanos se está centrando en Argentina,
cuyo programa de ajuste será sometido a votación del directorio
del Fondo este fin de semana. El organismo señaló que
el gobierno del presidente Néstor Kirchner necesita realizar
más reformas para sacar del pozo a su economía, que cayó
10.5 por ciento en 2002 y que ha caído en moratoria de pagos
tres veces desde 2000. "Lo que ocurre en Brasil ahora es lo más importante en la región", apuntó Wolfensohn. "El presidente Lula ha dicho que hay que echarle un vistazo a toda la cuestión de la igualdad, a las prioridades en relación con el combate a la pobreza y en colocar alimentos sobre la mesa de los más pobres. Y el presidente Lula lo hizo no en términos revolucionarios, sino en una elección en donde obtuvo más de 50 por ciento de los votos. Por eso me parece que los ojos del mundo se centran en Brasil", añadió. Wolfensohn dijo que las políticas instrumentadas por el actual gobierno brasileño son "extraordinariamente importantes" y generan "una enorme confianza" al Banco Mundial. El gobierno de Lula no ha desconocido los acuerdos con
el FMI, pero busca renegociar los programas vigentes para tener una
mayor holgura fiscal que le permita contar con recursos para promover
gasto social. Al mismo tiempo, ha reducido erogaciones en sueldos públicos
y colocado el tema social en la prioridad de las acciones. |